martes, 4 de agosto de 2015
domingo, 19 de julio de 2015
REFLEXIONES PARA PADRES
1. No todo lo que pidan los hijos, hay que dárselo. Aprenda a decir NO. Si es complaciente con ellos, crea un mundo ajeno para ellos, y en la vida posterior se van a estrellar con el mundo real.
2. No regalen nada a los hijos. Permitan que todo se lo ganen. Los obsequios deben ser compensaciones a esfuerzos alcanzados. Tenga en cuenta que los objetos sirvan para desarrollar el pensamiento, el razonamiento y la motricidad.
3. No digan mentiras a los niños ni delante de ellos. Si lo hacen, los convierten en mentirosos.
4. Facilite que desde niños duerman solos e independientes.Así nos los incitan a experimentar sexualmente muy jóvenes.
5. Enseñe a los hijos desde niños a ser solidarios y sociables.Así no verán a los demás niños como sus enemigos o sus contrincantes.
6. Deje que los hijos ordenen los aposentos y hagan aseo de sus habitaciones. Enseñe a los hijos a recoger y lavar la loza después de comer. Los hará autónomos y libres para cuando se vayan de casa.
7. No permita que sus hijos pasen muchas horas en la TV o el computador. Si lo permite tendrá hijos nerviosos, inconstantes, inquietos y tendrán pesadillas al dormir.
8. Haga que desde los cuatro años su hijo lea un libro diariamente. Primero él solo, luego léaselo antes de dormirse. Convertirá a sus hijos en lectores activos y en personas hambrientas por el conocimiento.
9. Haga obsequios a los hijos de juguetes que desarrollen la motricidad, potencien el pensamiento lógico, faciliten el razonamiento y los induzca por la ciencia y las matemáticas.
10. Enseñe a sus hijos a trabajar. Inicialmente con los oficios de la casa, luego en cualquier establecimiento de comercio. Y remunerarlos por lo que hacen. Así aprenderán el costo del dinero.
Cecilia Rodríguez, columnista del diario El Tiempo, escribió a finales de agosto/13 un artículo titulado “La generación de los adulescentes”. De él, tomé los siguientes apartes.
“Nuestros hijos viven en un gran valle de derechos adquiridos que nosotros los padres hemos regado, jardinero y pagado jardineros para mantenerlo”, escribió la autora del libro Cojeando hacia la edad adulta.
Uno de los estudios más interesantes muestra cómo los padres en diferentes culturas entrenan a los más jóvenes para asumir responsabilidades cuando sean adultos. Fue escrito por dos antropólogas, una que trabaja con una comunidad de indígenas matsigenkas de la Amazonia peruana y la otra, con familias de clase media de un suburbio de ciudad.
Los niños matsigenkas son incentivados desde muy temprano a ser útiles y ayudar en las labores comunes. Desde los 3 años aprenden a cortar leña y pasto, a los 7 los varones acompañan a los adultos en largas excursiones de caza y pesca y las niñas aprenden a cocinar, a tejer, a recolectar. Cuando llegan a la pubertad tienen los conocimientos necesarios para sobrevivir.
Castigos infantiles
En la tarea de educar a nuestros hijos nos encontramos siempre ante situaciones complicadas por diversos motivos; uno de ellos es su mal comportamiento, ya sea puntual o habitual. Para reconducirles podemos utilizar diferentes vías: el diálogo, reforzar las conductas correctas o castigar aquellas que se quieren extinguir.
Cada una de estas opciones tiene sus ventajas y sus inconvenientes, por lo cual lo más aconsejable es saber combinarlas de la manera correcta para conseguir de los críos un comportamiento lo más adecuado posible. No debemos olvidar que son niños y, por tanto, su capacidad emocional y de autocontrol está menos desarrollada que en los adultos, por lo que no podemos esperar un comportamiento perfecto.
Un aspecto clave a la hora de tratar de modificar las conductas disruptivas de los niños es recordar que no hay dos niños iguales. Si una cosa funciona para uno, para otro no necesariamente tiene que valer. La educación no es una ciencia exacta. No hay fórmulas mágicas que siempre resulten.
¿Cuándo hay que atajar comportamientos inadecuados del niño?
Desde los primeros meses de vida de nuestros hijos, podemos mostrarles nuestro descontento con sus actitudes incorrectas, puesto que son capaces de diferenciar nuestros tipos de entonación. De todos modos, durante casi los primeros dos años debemos ser conscientes de que el niño no entiende ni los motivos de una riña ni los de un castigo, por lo que lo más conveniente es que simplemente demostremos mediante la entonación el enfado sin que resulte muy agresivo, para evitar que el pequeño sienta miedo hacia una de sus figuras de apoyo.
A partir de los dos años los niños ya empiezan a ampliar enormemente su comprensión y expresión lingüística, por lo que, a partir de aquí, debemos ir explicándoles las reglas, los castigos y sus motivos con un lenguaje adecuado a su edad. Igualmente, a partir de esta época podremos empezar ya con algunas técnicas sencillas de modificación de la conducta si fuera necesario.
La situación ideal es poder mejorar las actitudes erróneas de nuestros hijos mediante el diálogo o, en su defecto, aplicando una alternativa positiva a su comportamiento; pero hay algunas situaciones en las que se debe inexorablemente castigar:
- Si su mala conducta provoca en él una satisfacción mayor que cualquier recompensa que podamos ofrecerle para evitar esa forma de actuar.
- Si el niño está teniendo un comportamiento en el que peligra su integridad física o la de otras personas debemos rápidamente castigarle y no dejar que pueda pasar algo más grave, que terminaría igualmente en un castigo, pero más severo.
- Por último, los padres deben tener en cuenta que el castigo tiene que ser algo excepcional, que al niño le suponga una situación diferente, para que entienda que su conducta ha sido excesiva. Si el crío es castigado con demasiada frecuencia, lo único que se conseguirá es que se habitúe a ellos y que pierdan su utilidad.
jueves, 8 de enero de 2015
Temas a tratar en reuniones con padres y madres de familia.
Alimentación y actividad física
Prevención de las adicciones
Resolución de conflictos en la educación de nuestros hijos e
hijas.
Redes sociales.
Fomento de la lectura.
Hábitos y técnicas de estudio.
La comunicación: estrategias para entendernos mejor con
nuestros/as hijos/as.
El desarrollo de la personalidad en la adolescencia
Educar para el ocio y tiempo libre.
Potenciar la autoestima de los y las adolescentes.
Las normas y castigos.
Adicción a las nuevas tecnologías.
Redes sociales e Internet.
Fracaso escolar.
Adolescencia.
Adolescencia y sexualidad.
Cómo hablar con los hijos/as en temas "difíciles":
drogas, sexo...
Trastornos de la conducta alimentaria.
Autoestima.
Cómo mejorar la autoestima de los/as adolescentes.
Límites y autoridad positiva.
Estilos educativos de los padres y las madres y la
influencia en el comportamiento de los/as hijos/as.
Habilidades sociales: cómo hacer peticiones y expresar
críticas.
Factores familiares de riesgo y de protección para el
consumo de drogas en adolescentes.
Autoestima para padres y madres.
Prevención de la obesidad infanto-juvenil.
Publicado por Alba Jimenez en 9:58
La planificación escolar aspectos teóricos.
Planificar en educación es
plantear secuencial y
organizadamente los contenidos, metas y
propósitos de la enseñanza en un tiempo.
Para realizar la planificación escolar se deben responder al menos cuatro preguntas básicas,
según la visión del currículum de Ralph Tyler.
- ¿Qué aprendizaje se quiere que los alumnos logren?
(objetivos).
- ¿Mediante qué situaciones de aprendizaje podrá lograrse
dichos aprendizajes? (actividades).
- ¿Qué recursos se utilizará para ello? (recursos
didácticos).
- ¿Cómo evaluaré si efectivamente los alumnos han aprendido
dichos objetivos? (evaluación).
Existen distintas maneras de entender los objetivos, de
formularlos y secuenciarlos. El educador norteamericano Benjamín Bloom propone
ordenar los objetivos de aprendizaje siguiendo una taxonomía que los jerarquiza
de menor a mayor complejidad y nivel de abstracción. Este autor revisó y
organizó un amplio espectro de aprendizajes reuniéndolos en tres dominios: el
cognitivo, afectivo y el psicomotor.
Al aplicar dichos niveles taxonómicos a nuestros objetivos,
por ejemplo, revisando y comparando los verbos utilizados en la redacción de
nuestro objetivo, podremos organizarlos de un modo lógico y coherente.
Por otra parte, Robert Gagné, basándose en la teoría del
procesamiento de la información, nos entrega un marco de referencia para
organizar una planificación. Se trata de relacionar las etapas, los dominios (o
formas específicas de resultados del aprendizaje) y las condiciones del
aprendizaje. Mager entrega una de las perspectivas más completas con relación a
cómo redactar los objetivos.
Un objetivo educativo debe incluir cuatro elementos:
audiencia (quién), conducta o desempeño (qué), la condición (cómo) y el grado o
rango (cuánto).
Al definir las actividades de la planificación buscamos
generar las condiciones que hagan posible el aprendizaje de los objetivos de la
planificación. Y aunque no hay una sola manera de secuenciar las actividades
existe consenso en que es fundamental considerar una etapa inicial de
diagnóstico, nivelación y actualización de las conductas de entrada de los
alumnos; ello porque los conocimientos previos son un prerrequisito para que se
logren nuevos y significativos aprendizajes para los alumnos. Otras etapas de
las actividades son la adquisición de los nuevos conocimientos, su aplicación y
finalmente su evaluación.
Dos formas alternativas para planificar, evaluar y organizar
los contenidos de enseñanza son las desarrolladas por Novak y Growin (2): Los
mapas conceptuales y el diagrama UVE.
Los primeros ayudan a estudiantes y educadores a captar el
significado de los materiales que se van a aprender.
El diagrama UVE en tanto, es un método para ayudar a
estudiantes y educadores a profundizar en la estructura y el significado del
conocimiento que tratan de entender.
Ambas técnicas didácticas son de gran utilidad tanto para la
representación del contenido a enseñar, como para evaluar las conductas de
entrada de los alumnos y lo que se ha aprendido después de terminado el proceso
de enseñanza.
Finalmente resulta de interés resaltar el papel que las
nuevas tecnologías de la información están cumpliendo en la gestión del
conocimiento pedagógico.
Muchos establecimientos y profesores están optando por
digitalizar las planificaciones de clases con beneficios tales como: mejorar
así las opciones de reutilización de planificaciones anteriores; colaborar en
la construcción y reconstrucción de las planificaciones (por ejemplo en el
trabajo de departamentos), publicar las planificaciones para trasparentar a
alumnos y apoderados lo que se busca enseñar.
Publicado por Alba Jiménez de su blog
domingo, 4 de enero de 2015
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